El futbol es y será siempre mi gran pasión, mi mayor felicidad y mi fuente de esperanza. Si, suena super cabeza de pelota, lo sé, aunque es una cosa que está conmigo desde que era una guagua y que nunca me podré sacar del corazón. Hace un gran número años, cuando era un cabro chico, mi papá era hincha de CD La Serena. Iba todos los fines de semana, y algunas veces en la semana si salia temprano de su trabajo (él casi me llevaba de un brazo, sin importar que al día siguiente hubiese pruebas, examen o disertación) . Habitualmente nos poníamos en el mismo área, sin importar el estadio donde estuviéramos. Además le encantaba ver partidos de baby futbol, jugaba en el equipo de su pega, veia los partidos de otros países en la tele, era un enviciado de la pelota. El problema era que si el equipo ganaba, no podía celebrar sin tirar la casa por la ventana. Exageraba un poco harto. Una vez se le ocurrió hacer la celebración del campeonato en la casa, que parecía la sede pública del equipo, puros desconocidos que dejaron la embarrada en la casa, Se comieron absolutamente todo lo que había en la casa, no dejaron ni para el desayuno. Incluso mancharon unas persianas enrollables que le encantaban a mi madre, y se enfureció tanto al otro día cuando se dio cuenta que mi papá estaba como perrito apaleado. dejara de estar enojada Después de un tiempo, claro, se le pasó, ya que mi padre siempre fue un amor. Mi tema con el futbol son las barras. Puros delincuentes que van a robar a la gente que quiere ver el juego. Cuando era más chico no pasaba eso, era muy distinto. Nadie iba a pegarle a otro por ganar o perder, la idea era del todo diferente. Por ese motivo ya no van hinchas al estadio, mucho peligro para ver partidos que además son malos. Y dale con ansiar que vamos a ser campeones del mundo, si no hemos podido ganar ni siquiera una copa América. Es raro ser fanático de un deporte donde sin duda perdemos.
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