Esta es la aventura de un sujeto comprometido con su trabajo, algo raro en un tipo dedicado a instalar alarmas para el hogar. El rubro va de lo mejor, recitaba Gilberto, el jefe, el que le suplicó a que laborara con él, hace varios lustros, . Nuestro héroe había abandonado de la secundaria, y buscaba ante todo estudiar la carrera de sus sueños. No quería a instalar protecciones hasta anciano, pero le daba igual su trabajo, más aún por el dinero que recibía de sueldo. En una tarde de tedio,recorriendo Guadalajara, Se encontró un cartel de empleo. No pedían haber realizado labores en el rubro ni siquiera conocimientos relacionados, sólo estaransiando esforzarse y tratar de aprender. Dubitativo,se resignó y postuló, porque quería una ocupación que no restrinja su capacidad de asumir otros desafíos. El lunes siguiente, llegó al lugar. Se llevó una desilusión {cuando vio una larga cadena de hombres esperando se abriera|al ver a la gran cantidad de personas que esperaban bajo los Toldos y Cortinas del local. Ni siquiera eran las 8 de la mañana, y el local sería abierto a las 10 y media. En ese lapso muchos desistieron en la espera, quedaron 4 solicitantes al final. El negocio abrió a las 11. Era un emprendimiento modesto. La recepcionista pidió a los jóvenes que quedaba esperar un rato a que apareciera el jefe, y en eso un candidato más desistió. Quedaron tres en carrera. esperó como último en la lista, fue el único que quiso seguir esperando. Un aspirante no podía quedarse por motivos de vida o muerte, y el otro quería irse temprano. A pesar que tenía muchas deberes, se dispuso a aguardar para comprobar de qué se trataba el empleo. Ya van casi ocho meses desde esa experiencia. . Hace algunos días volvió a realizar mantención a la oficina donde trabajó el primer día. "Las persianas madera son como las peores", exclamó la recepcionista cuando lo vio entrar.
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