{Ya no doy más en el
Ya no doy más en el trabajo, necesito unas vacaciones ahora. Nunca me he escapado de la ciudad como alá manda, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o estafeta de oficina, no he descansado desde el colegio. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Mis amigos venían de vuelta, se recorrieron el sur viajando con sus viejos, o al extranjero los que tenían más plata. Mientras, tenía que juntar las lucas para los gastos de comienzo de año. Si me daban libre en la pega, me arrancaba, y eso no era nada para recuperar el ánimo. Ahora tenía plata suficiente. Hace poco arrendé un departamento con mi novia, y ella también quería tomarse harto tiempo y no olvidarse del trabajo ni ciudad. Los dos anhelábamos desconectarnos, no importaba el destino. Decidimos juntar un año una parte del sueldo cada uno, en un fondo común, y mirar ofertas de viajes Pensamos en salir del país, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Nos hubiese encantado recorrer el mundo completo, pero no se puede. Alejandra quería relajo, paisajes naturales, rústicos. La plata siempre es una piedra de tope, así que, viajar a Japón o a China estaba fuera de todo argumento, ni ver el Cristo Redentor o la Torre Eiffel. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es sencillo, no es necesario pasar días arriba de un avión para encontrar descanso. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que un tío tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su cabaña en el sur.Ya había estado ahí antes, estaba poco alejada del pueblo. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí viajar al sur, la casa sería el lugar de descanso. En julio fijamos la fecha de partida. Después del largo viaje estábamos agotados. Sacamos la persiana metalica y admiramos el campo, un lindo lunes de julio en la cordillera. Todo el lugar es fabuloso, exclamó cortinas. Mi tío le había metido plata a la cabaña, era evidente. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y se abrían a distancia. Lo primero que hice fue jugar un ratito, activando el roller, y al final dejé activadas las cortinas modernas para que recién mostraran el sol a las 12 del día. Igual dejé el control remoto a mano, por si es mejor seguir entre las sábanas
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