lunes, 25 de febrero de 2013

Mipequeña hace pedazos todo a su paso

Mi gata pasa todo el día colgada de las persianas. Busca un lugar alto, salta y aterriza en la parte más débil de la tela, y se deja caer utilizando sus garras. Lo primero fue sospechar de su edad, quizás era muy niña, y con el tiempo se amansaría. Desde hace un par de años que esperamos que deje de hacerlo. Lo primero fue desviar su manía hacia algo especial para felinos. Le compramos unos postes cubiertos con cuerda. Según el dependiente que me aconsejó, era un infalible para los mininos, hasta los vecinos vendrían a entretenerse. En la mansarda le dejamos el juguete, y con alegría vimos que comenzaba a jugar al instante. Luego, y con rabia, descubrimos que afilaba sus garras para destruir con mayor efectividad las cortinas nuevas. Mi madre estaba desesperada. Es una obsesionada de los animales al igual que yo, pero todo tiene su límite. Ya hemos cambiado sillones, cortinas, manteles, sillas, la tapicería completa unas tres veces. Y la gata vuelve en unos momentos al ataque, arañando un tapiz nuevo. Redacté una entrada en mi blog sobre el tema. Una señora de edad me dijo que internara a la mascota en una clínica de tratamiento para stress. Jamás habia escuchado de algo parecido, más sabiendo lo difícil que es amaestrar a los pequeños felinos. Recibí muchos datos, así que decidí probar. Cuando arribé a Bogotá advertí que habían pocas de estas clínicas, lo contrario de Cali, donde vivía antes. Fui en persona a ver el lugar y para verificar las instalaciones. Me gusta tomar muchas precauciones con mis animales, son parte de mi alma. Fue sorprendente verificar que a pesar de las instalaciones y la decoración, tenía una atmósfera de casa que sería del agrado de mi gatita. Tomé esa clínica como opción para su tratamiento, ahí recibiría un tratamiento integral. Como me había dicho la enfermera, estaba contrariada por el poco espacio de la casa, y con la operación para esterilizarla, se le agotaban raudamente las cosas que hacer. Primero una practicante revisó a la minina en la recepción del centro veterinario, y luego descorrió un panel japonés, para dirigirse con ella a otra habitación, donde no tenía acceso. Estuve hasta fin de mes angustiada de volver a verla. {En ese tiempo volvimos a comprar las cortinas tipos |En la casa aprovecharon de comprar unas bellas window treatment, y todo lo que la gata tenía destrozado. Y no comprendo qué le hicieron a mi gata, pero y ya no hace daño a las cosas, está hecha toda una damisela. Si hasta respeta las puertas, algo que ningún felino hace por iniciativa propia.

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