Desde que sólo era una niña que me ha interesado por el hecho tener una guagua. Debe ser porque tengo una madre excepcional. Hace poco tiempo una amiga convenció a su pareja de ponerse en campaña para fecundar un feto yo estaba muy contenta por ellos, ya que un hijo siempre es una bendición. Pasaban las estaciones del año y ella no podía concebir el bebé, yo estaba tan ansiosa de que quedara embarazada y suavemente fui perdiendo la ilusión, pero tomé la decisión de ayudar. Ella me decía como lograr un embarazo, eso me ponía triste por lo que me informé sobre el tema. Me encontré con varias alternativas de tratamientos para la infertilidad masculina y la infertilidad femenina, o una pareja infertil, como inseminacion artificial. Ellos no me tenías mucha fe, pero los convencí. Una vez en la clínica y con los resultados que arrojaron los exámenes comprobaron que era Javier quien sufría azoospermia. Cuento corto iniciaron el tratamiento. Hoy faltan sólo meses para que nazca la pequeña
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