Estoy aburrido de el ajetreo diario, quiero vacaciones right now. Hace un unas cuantas temporadas que me escapo de Santiago, y pasando de largo las vacaciones como reponedor o estafeta de oficina, parece que no he salido jamás de vacaciones en mi vida. Venía planificando un viaje desde cuarto año. Todos mis compañeros venían de vuelta, se recorrieron el sur viajando con sus viejos, o por otros países, si tenían más recursos. Mientras, tenía que juntar peso a peso para la matrícula en marzo. Si alguien se acordaba de mí, tenía un fin de semana de piscina en una parcela, y eso no era nada para recuperar las energías. Con trabajo tenía billete de sobra. Hace poco compré un departamento con mi novia, y en la conversación se repetía la idea de escaparse un mes. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Decidimos juntar un año cien mil pesos cada uno, en un una cuenta común, y mirar ofertas de viajes Preferimos viajar dentro de Chile, primero hay que conocer nuestra tierra Nos hubiese encantado recorrer la tierra entera, pero no siempre se puede. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como el billete nunca es suficiente para lo que uno quiere, aterrizar en Japón sería imposible, ni tampoco el El jardin Colgante de Babilonia o la Torre de Pisa. Pero no hay que viajar tan lejos para escapar del ritmo frenético de la ciudad. Pero escaparse de la ciudad no tiene porqué significar abandonar el bienestar. {Mi hermano me mencionó que una cuñada tenía una finca en el sur|Un tío me facilitó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El sector estaba rodeado por ríos y muchos árboles. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. Alejandra quería estar un par de días y seguir al sur, la cabaña serviría para descansar. Todo quedó listo para fines de junio. El día del viaje nos turnamos, unas seis horas cada uno, hasta hacer el recorrido. Sacamos las persianas enrollables y admiramos el paisaje invernal, un lindo lunes de julio en la orilla del lago. Todo el sector es fabuloso, exclamó cortinas. Había harta plata invertida en la casa. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Mientras Javi exploraba la casa, jugué un rato con el control remoto, moviendo el roller, y después de aprenderle las mañas, decidí programarlas para moverse a las 12 del día. El mejor momento para levantarse en días de asueto.
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