El stress me está matando, quiero parar y viajar al fin del mundo, perderme, desaparecer.. Llevo dos años laborando, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o conserje de edificios, me falta un relajo extenso desde que salí de cuarto. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Algunos más aperrados, a mi edad, habían conocido distintos lugares de Chile. Mientras, tenía que juntar las lucas para la matrícula en marzo. Si alguien me invitaba, tenía un un ratito de piscina en una parcela, igual un fin de semana no le sirve mucho a un cuerpo cansado. Ahora tenía recursos para salir. Hace poco arrendé un departamento con mi novia, y ella también quería tomarse harto tiempo y no saber nada del trabajo . La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Me animé y decidí hacer la inversión de la vida con unas vacaciones pagadas en cuotas Pensamos en salir del país, que muchas veces es más barato que vacacionar aca Nos hubiese encantado recorrer todo el planeta, pero no se puede. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como el dinero jugaba en contra, viajar a Tailandia o Filipinas estaba fuera de las posibilidades, ni tampoco el Taj mahal o la Torre de Pisa. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es más fácil de lo que parece, no hay que viajar mucho para encontrar descanso. Pero lejos de la ciudad no tiene porqué significar abandonar la comodidad. {Mi abuela me mencionó que un tío tenía una finca en el sur|Un tío me facilitó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su chalet en el sur.El lugar quedaba cerca de varias atracciones naturales. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí seguir con el trayecto, la casa sería el lugar de descanso. En julio fijamos la fecha de partida. Luego de un trayecto extenso, llegamos a la cabaña. Movimos las cortinas blackout y quedamos extasiados con el ambiente de paz, el primer día de las primeras vacaciones juntos. Es todo tan grandioso, dijo Alejandra al mirar por la ventana. Había harta plata invertida en la casa. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Me puse a jugar como niño chico con el control remoto, moviendo el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al mediodía. Excelente momento para despertarse los días de descanso
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