viernes, 15 de marzo de 2013

La sierra como alternativa para escaparse

El stress me está matando, demando parar y viajar al fin del mundo, perderme, desaparecer.. Llevo algún tiempo laborando, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, me falta un relajo extenso desde que salí de cuarto. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Mis amigos ya habían viajado al extranjero, conocido el sur en bicicleta, ellos tenían más plata. En esos instantes, yo juntaba las chauchas para pagarme la universidad. Si me quedaba tiempo, partía a la playa, igual un fin de semana no cura a una mente agotada. Ahora tenía dinero para salir. Recién me había mudado a vivir con mi polola, y cada vez salía más el tema de huir de la ciudad, por lo menos tres semanas. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Me puse las pilas y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas al contado Preferimos viajar dentro de Chile, primero hay que conocer nuestra tierra Nos hubiese encantado recorrer el mundo completo, pero no siempre se puede. Yo quería ir a cualquier lado donde llenara el buche por poca plata. Como la plata nunca es suficiente para lo que uno quiere, aterrizar en Asia sería imposible, ni menos el Cristo Redentor o la Muralla China. No importa, la idea era irse de Santiago, estar dos semanas lejos de todo lo que parezca o tenga forma de adelantos modernos y de la tecnología. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me facilitó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su chalet en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable de la ciudad. Además, permitía recorrer la zona, por estar al centro de todo. Alejandra quería estar algunas noches y viajar más al sur, la cabaña serviría para descansar. En julio fijamos la retirada. Luego de un trayecto cansador, llegamos a la casa. Movimos las cortinas roller y admiramos el paisaje invernal, el primer fin de semana de julio. Es todo tan lindo, dijo Alejandra al mirar por la ventana. Se notaba que querían mucho la casa y la habían modernizado. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Lo primero era aprender a configurar el control remoto, subiendo y bajando con el roller, y al final dejé activadas las persianas automaticas para que recién mostraran la luz a las 12 del día. El mejor momento para levantarse en días de asueto.

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