Eso de que el fútbol es pasión de multitudes para mi siempre es una verdad absoluta. Un partido de Chile es el momento para compartir con la familia ylos amigos. Es muy cierto que la energía que uno percibe en el ánimo de cada persona es bastante distinta a la normal, y que país sería si todos los días nos sintiéramos con la fuerza que tenemos cuando juega Chile. Por supuesto el fútbol para mi es uno de los deportes más entretenidos y además una chance de unidad con otras personas. Cuando era más chico, mi papá era hincha de Palestino. Iba todos los fines de semana, y algunas veces en la semana si podía salir temprano de la pega y siempre trataba de ir con nosotros, aunque a mi mamá no le gustara mucho la idea . Pasábamos a comprar unas sandwichs y Coca Cola, que durante esa época era todavia más dulce que ahora. Cuando el equipo de sus amores estaba jugando fuera de Santiago, siempre pillaba un lugar donde estuviesen jugando una pichanga de la B, o donde fuese que hubiese un montón de giles corriendo tras pelota. Me encantaba que siempre celebraba los triunfos. A mi padre a veces se le iba la mano, llevaba a mucha gente a la casa, obvio que con una cerveza, carne en la parrilla o empanadas. Una vez se le ocurrió hacer la celebración del campeonato en la casa, que se veía como la sede del equipo, la casa terminó echa un caos, Se comieron absolutamente todo lo que había en el refrigerador, no dejaron ni migas. De hecho mancharon unas bonitas cortinas vignette que a mis viejos les habian salido un ojo de la cara y la mitad del otro, tanto se indignó que casi echó a mi papá , y fue la única vez que los vi discutir a gritos. dejara de estar enojada En un tiempo, por supuesto, se le pasó, ya que mi padre siempre fue un amor. Lo que me quita la buena onda con el fútbol son las barras bravas. Patos malos que dañan el futbol. Antes no era del mismo modo, y no importaba el equipo que te gustara, podías ir al estadio en paz, aunque fueras hincha del equipo más chico nadie te iba a gritar. Nadie iba a pegarle a otra persona por ganar o perder, la mentalidad era muy distinta. En estos días es muy peligroso ir a menos que vayas en un grupo grande. Y claro, me molesta que esperemos que este país serpa alguna vez campeón del mundo, cuando en verdad somos malos el futbol. Es extraño ser fanático de algo en el que sin duda perdemos.
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