martes, 5 de marzo de 2013

Llenándome de aire

Un stop en el trabajo diario no le vendría mal a nadie, menos a mí. Llevo mucho tiempo metido con todo en la pega, y pasando de largo las vacaciones como vendedor o conserje de edificios, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Venía planificando un viaje desde que inicié con la U. Algunos más aperrados, a mi edad, habían recorrido distintos lugares de Chile. Mientras, tenía que juntar las lucas para la matrícula en marzo. Si alguien se acordaba de mí, tenía un fin de semana de piscina en una parcela, pero evadirse un par de noches no hacen diferencia en un cuerpo cansado. Tuve la suerte de salir de la U y ponerme a laborar. Hace poco que comparto un departamento con mi novia, y ella también quería tomarse mucho tiempo libre y no olvidarse del trabajo ni ciudad. Los dos deseábamos desconectarnos, no importaba el destino. Decidimos juntar un año una parte del sueldo cada uno, en un una cuenta común, y averiguar ofertas de viajes Pensamos en ir fuera de Chile, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Nos hubiese encantado recorrer la tierra entera, pero no se puede. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como el billete nunca alcanza para lo que uno quiere, viajar a Nueva Zelandia y Australia estaba fuera de las posibilidades, ni ver el El jardin Colgante de Babilonia o la Torre de Pisa. No importa, la cuestión era salir de la ciudad, estar dos semanas alejado de todos los adelantos modernos y de la tecnología. Pero escaparse de la ciudad no tiene porqué ir a la par con dejar de lado la comodidad. {Mi hermano me mencionó que un tío tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su chalet en el sur.El sector estaba rodeado por bosques y montañas. Además, permitía recorrer la zona, todo quedaba cerca. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí seguir con el trayecto, la casa sería el donde repondríamos energías. En julio fijamos la retirada. Después del largo viaje estábamos agotados. Abrimos las cortinas plisadas y contemplamos el campo, un lindo martes de julio en la costa. Todo el sector es increíble, exclamó cortinas. Se notaba que querían mucho la casa y la habían modernizado. Adentro era todo automático y motorizado, las cortinas se abrían a distancia. Lo primero que hice fue abrirlas y cerrarlas, haciendo subir y bajar el roller, y cuando ya tenía dominados los controles, programé el sistema para descorrer las cortinas al mediodía. El mejor momento para levantarse en vacaciones.

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