Esta es la historia de un joven jugado por lo que se dedica, algo que es raro en un joven que labora de instalador de seguridad para viviendas. Este es un negocio muy rentable, recitaba Casimiro, dueño de la compañía, quien había contratado , hace unas semanas, como principiante. Nuestro héroe recién había egresado de la secundaria, y juntaba dinero para quedar en la universidad. No quería pasar toda su vida jugando con protecciones, pero a pesar de eso gozaba sus labores, se sentía recompensado por lo que percibía de remuneraciones. Rrecorriendo Guadalajara, Se paró frente a un afiche donde ofrecían un trabajo. No pedían experiencia ni conocimiento, sólo estarcon deseos de esforzarse y tratar de aprender. Quería ocupar su tiempo ganando dinero y que así no jugara en contra en su deseo de seguir escribiendo. Al dia siguiente, muy temprano se movió al lugar. Se ofuscó {cuando vio una larga hilera de personas aguantando a que se abriera|al ver a la gran cantidad de personas que esperaban bajo los Toldos Transparentes del negocio. Eran recién las 9 de la mañana, y el negocio era abierto a las 10 y media. De los treinta que había al inicio, finalmente fueron cuatro los que no cedieron. El local abrió a las 11. Era un emprendimiento humilde. La secretaria que había abierto el local, le contó a los postulantes que esperaran la llegada del jefe, y uno se retiró. Quedaron sólo un trío en carrera. fue el último en hablar con el jefe, fue el único que quiso seguir esperando. Un aspirante no podía quedarse por motivos familiares, y el otro quería largarse lo más rápido posible. Como no tenía nada que hacer , quiso esperar para ver de qué se trataba el empleo. A pesar de la demora, todo fue para lograr el éxito. Por aguardar le dejaron hablar con el dueño . Él le pidió un favor: trabajar todo ese día, para probarlo, e instalar unas Persianas Madera en la tienda del tío, dueño de una empresa de a la venta de sombrillas para el sol. .
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario